21 marzo 2026

Hecho a mano

 

Batidor hecho por las hábiles manos

 del Bisabuelo Papá Lalo

 Continúa activo para su función de diseño

 y listo para trabajar desde un cajón en la cocina.

 

La habilidad humana para crear y fabricar objetos útiles para todos los fines comienza en la mente y las manos la concretan.

Con el paso del tiempo el ingenio para diseñar máquinas cada vez más sofisticadas ha dado lugar a que actualmente muy poco se usen las manos. Se ha provocado la muy conveniente –desde el punto de vista de la eficiencia- automatización de muchos procesos.

Las manos se usan para todo lo que sea necesario y nos apetece.

Con nuestras benditas manos producimos arte, y con los pies también a falta de manos.

 “Está hecho con las manos” Es una manera de indicar el cuidado y la delicadeza con la que están fabricadas algunas cosas que destacan por su diseño y especialmente por su fina y detallada elaboración.

 

¡Manos a la obra!

 

Hay muchas cosas hermosas por hacer y esa satisfacción está esperando por nosotros, triste -muy triste- sería desperdiciar esa acción. Mañana habrá otras cosas por concretar, pero serán muy diferentes.

Un placer sin límite existe al utilizar las manos para las infinitas acciones que puedan imaginarse y ponerse por obra con solamente así decidirlo. Además se estimula la coordinación fina nunca adquirida {o ya perdida} por muchos al no utilizarla; misma que es un estimulante cerebral de importancia capital.

 

El arte de usar las manos y con las manos hacer arte…


No te prives del placer de usar tus manos para crear maravillas. Además al ejercitar el gozo de manosear tus creaciones evitarás distraerte con el ruido del mundo que está puesto ahí para molestarte, y para evitar que logres compartirles y disfrutarlas con todos los demás. No caigas en esa trampa hoy tan presente.  

 

El origen de la inteligencia de los hombres

reside en sus manos

Nos dicen que lo dijo Anaxágoras.

 

 

ÍÎÏÐ  Ë  ÑÒÓÔ

 

 

Autor: Fernando Jorge García Asomoza.

 

 

Tzakapu, Michoacan.


07 febrero 2026

Dejamos atrás la caverna...

 

 

Como cavernarios fuimos menos brutos y más solidarios.

 

En la cueva felizmente no había celulares ni televisores inteligentes, dejando el talento instalado en la cocorota.

La vida no era fácil, pero sí era sencilla y real, todo se probaba con los sentidos y si no era causa de muerte se repetía la acción aprendida y se llegaba incluso a establecer una costumbre.

El más fuerte regenteaba el cotarro hasta que el más astuto le fue comiendo el mandado. Así comenzó la historia. Los listillos de siempre fueron copando a los demás. Los de sobresaliente cacumen benevolentes y solidarios fomentaron la sana vida comunitaria, pero los egoístas que quisieron mangonear se fueron a buscar el apoyo de los diablos y apestaron el barrio cavernario. Detalles más, detalles menos parece que así inicio nuestra historia como humanitos, misma que mal y a su conveniencia nos han venido contado los listillos perversos. Y además siguieron inventando sus herramientas de control como la culpa, el cielo y el infierno; continuando con la idea de propiedad, el dinero, la guerra; en ella pusieron a pelear también a los dioses; y estos que seguramente eran muy pendejotes permitieron que sus nombres y apellidos se usaran para matar multimodalmente a los seres humanos que solamente querían disfrutar del jardín del Edén. ¡Definitivamente la cosa se puso fea!  

Ahora contemplando el mundo que ya fenece, añoro la caverna. Estoy hasta la madre del pretendido control y de la mentira que campean a sus anchas sembrando miedo y terror por todos los códigos postales de la tierra, con excepción de aquellos en donde como bendición se sigue usando el taparrabo, el arco y las flechas.

Parece que al patear los diablos el tablero de juego ellos mismos se delatan y dan por terminado el juego.

Se tiene que iniciar ya un juego nuevo; pero veo a una buena parte de los humanitos que permanecen dormidos quizá como definitivo intento de distraerse y evadir el caos que ha generado la caída de las máscaras en las que todavía muchos de ellos confiaban. Y quieren seguir creyendo en las mentiras con las que les hechizaron: Democracia, mundo regido por leyes justas y derechos humanos, que vendrán a salvarles ángeles o extraterrestres benévolos de galaxias lejanas. ¡Jijos mano! No se han dado aún cuenta de que han abdicado de su gran poder personal y comunitario, de que se han dejado anestesiar y así son permanentemente dominados por los listillos de turno asociados a los diablos de moda.

Sé que no tendremos que regresar a las cavernas, pero eso será real solamente para quienes despierten y se pongan en acción junto con los otros que ya también han despertado y edifican un mundo nuevo, hermoso y verdadero.

 

Este es el momento de sacar a pasear a nuestro ser cavernario, desempolvar la cocorota y usar el talento. La otra opción es seguir durmiendo…

 

¿Qué escoges: pensar u obedecer?

 


ÍÎÏÐ  Ë  ÑÒÓÔ

 

 

Relator: Fernando Jorge García Asomoza.




 

Tzakapu, Michoacan.


03 enero 2026

Cambio de botas

 

 

Nuevas botas son necesarias para continuar el camino.

 

¡Se despivotó!

Así se decía del reloj... También así se aludía a la persona que había perdido la cordura o la sensatez mental.

Esto se refería a que en mecánica un pivote o un poste se había salido del lugar en donde insertado oscilaba o giraba.

Muchas cosas se podían despivotar y de hecho se despivotaban. Y entonces era conveniente arreglarlas.

El mundo en el yo nací se despivotó hace ya mucho tiempo, en realidad ya andaba bastante mal de muy atrás del despivote  -para efectos de verdad, equidad, justicia y plenitud humanas-; solamente aparentaba funcionar y sus costos de operar así fueron terribles. Pero este mundo ya no puede arreglarse, ni conviene perder tiempo en intentar hacerlo.

Hoy, en este nuevo tiempo hemos entrado ya en otra Era, un nuevo mundo emerge con ella. A este mundo que ha nacido es al que debemos dedicar nuestra atención y nuestra energía para construirle, para amueblarlo y para disfrutarlo.


Es necesario un nuevo par de botas para continuar este camino y construir el mundo que deseamos.

  

ÍÎÏÐ  Ë  ÑÒÓÔ 

 

 

Autor: Fernando Jorge García Asomoza.

  


Tzakapu, Michoacan.