Nos conviene recuperar la sensatez,
la comunicación y la solidaridad.
Cuando todo se basa en la mentira, el engaño y el abuso más temprano que tarde se tienen que pagar cuentas muy altas. Y ¿Quién las paga? Lo triste es que todos, unos como víctimas y otros como victimarios; pero la realidad es que todos pagamos esas cuentas.
En la escala del Amor el otro extremo -el ínfimo- es el miedo, el temor. Este nos lleva a desbalancearnos; a querer tomar y poseer todo.
Por diseño en este foro terrestre para el juego de la vida todo esta libremente permitido, pero en el rancho muy claro nos lo han dicho: el que la hace la paga. Pero parece que eso se nos ha olvidado. ¡Jijos mano!
¡Ay mundo! Me das pena.
Pero ya no tienes remedio, ya tu podredumbre te condena.
¡Ay abusivo! Me das pena…
Y la vida continua siempre en ciclos, unos se colapsan y otros nacen. Al final de cada tarde el sol se despide, pero temprano en la mañana nos vuelve a saludar. Y esto se da en un ciclo eterno.
Colofón...
La atención es la más extraña y más pura forma de generosidad.
ÍÎÏÐ Ë ÑÒÓÔ
Autor: Fernando Jorge García Asomoza.
Nación Purépecha.