Siempre joven
Nuestra mente es atacada a todas horas. Se busca además que vayamos a dormir con pensamientos basura.
La tecnología ahora omnipresente nos distrae de simplemente Ser.
Casi todo atenta contra nuestra integridad mental, pero está en nosotros manejar nuestra propia vida. Sí, estoy convencido de que la epidemia de estupidez generada y fomentada como prioridad desde hace ya tiempo no puede atacarnos si además de comer frutas y verduras, nos ejercitarnos con rutinas de 太極拳 {Taichí Chuan} y sobre todo usamos bien la cabeza -no nada más para ponernos el sombrero- sino para lo que es su esencia: ¡pensar!
Son tantas las idioteces que escucho que en verdad parece que la sensatez ha sido desterrada.
El telefonito nos dicta el siguiente paso del baile y nos dice a detalle cual es el movimiento correcto. ¡Ya cansa! Pero la mayoría no puede despegarse de él. Tan pronto despierta muchos lo toman y no pueden dejarlo ya en todo el día. Conozco gente que ha desaparecido en alcantarillas destapadas al no percatarse del peligro… Pero consuelo me queda de que seguramente se fueron felices en su viaje por el drenaje municipal por el interés que mostraron al no despegar su atención de la pantalla del inalámbrico.
¡Es tanta la estulticia que transita por la Internet! Y fuera de los datos prácticos que ejecutan acciones concretas automáticamente o por conciliación humana lo demás son absolutas mentiras.
Cuando yo era niño se nos intentaba estupidizar con Disneylandia, con Hollywood y con la televisión. Muchos fuimos los que pese a ello logramos conservar la cocorota en condiciones de buen uso.
Como era de esperarse el avance tecnológico nos trajo nuevas herramientas que han hecho muy grata nuestra vida; ahora en casa la ropa, los trastes y los pisos los lavan robots encantadores que ya tienen incluso nombres propios, pues nos hemos preocupado de hacerles sus justas ceremonias de bautizo.
Y el tiempo que ganamos gracias a lo automatizado de muchas acciones lo utilizamos para cosas muy hermosas y gratificantes. Un huerto y un jardín hermoso lo demuestran. Nos dedicamos al piano y al violín también.
Mi trabajo igualmente tiene las ventajas de la alta tecnología y disfruto mucho todos los días así llevarlo a cabo. En mi amado taller se dan cita el glorioso pasado presente en muchas herramientas de mis abuelos y lo moderno de la tecnología digital.
La ilusión del tiempo nos hechiza… Y al compás de su ritmo baila todo el mundo, unos felices y los más espantados se sienten envejecer. Inmediatamente la ciencia mentirosa nos cuenta muchos cuentos para dormir el miedo de aviejarse. ¡Ja! ¡Ja! Ahora la moda es hablar de los telómeros, total; que más da, estos no se ven al desnudarnos. Nos advierten que ellos y su compañera la telomerasa con actividad de transcriptasa inversa revierten las travesuras del tiempo... ¡Je! ¡Je! ¡Je! No se miden en sus fantochadas, y los “expertos” dicen lo que se les ocurre o bien planean para mantener el control.
Yo ya harto de escuchar soberanas estupideces me fui a jalar los telómeros.
"La ciencia es un mito, y cuando pretende decir que está más allá del mito está mintiendo."
Antonio Escohotado
ÍÎÏÐ Ë ÑÒÓÔ
Autor: Fernando Jorge García Asomoza.
