
En el ocaso y su paleta de colores se puede bien resumir el día y sus emociones.
El día se va, llega la noche… Bien atendido su proceso seguirá el descanso y la necesaria regeneración; mañana será otro día y traerá su propio afán.
Allá afuera el mundo -si se atiende a los medios de comunicación de masas- es ya una distopía total.
Me doy perfecta cuenta de que yo veo o dejo de percibir lo que no sintoniza con mi marco de referencia, siempre es así. Sí mi atención va a la vida natural sin las etiquetas aprendidas, mucho es lo que permite saber que la locura está en otro lugar. Pero sí empleo lo inculcado en las aulas a mi paso por la escuela; mi respuesta será automática y controlada de antemano por sus normas.
No, el mundo no es lo que me dicen que es.
¿Cuál y cómo es el mundo entonces?
El mundo es un reino de toda posibilidad si yo estoy en la esencia de mi Ser, solamente así puede serlo.
¡Qué gran aventura representa estar vivo en un mundo que permite la manifestación!
El camino que me ha traído hasta este punto ha sido recorrido también por muchas personas más; cada una de ellas ha puesto su atención en lo que desea, o lo que se propone obtener y lo ha recorrido a su propio ritmo. Muchos otros no han tomado este camino, se han ido por otros senderos a sus pretendidos destinos. ¡Qué maravilloso es esto! Cada cuál camina a su tiempo y en función de su manifestación; nadie se equivoca, no hay manera de hacerlo. No hay juicio, todo procede; muy otra cosa es la satisfacción obtenida por cada manifestante.
Sí, me doy perfecta cuenta de que consciente o inconscientemente todos manifestamos todo, siempre; en todo tiempo y en todo lugar. Este ha sido uno de mis grandes descubrimientos, ¡vaya que sí!
Poner atención, darse cuenta, manifestar y poder corregir si no me gusta lo que obtengo. Esto jamás me lo dijeron en la educación formal, ahí había que cumplir los programas de estudio para otros fines, para otros intereses; jamás el mío o el de mis obedientes compañeros de clase.
La vida, la verdadera escuela y maestra con su aula omnipresente sí me enseñó y me permitió aprender lo que a mi interés y beneficio era conveniente.
Somos seres con la capacidad de ejercer una maravillosa inteligencia, misma que en muchos casos queda inútil por el miedo de salirnos del redil impuesto por ideas que solamente buscan acotarnos a un espacio útil para hacer funcionar una sociedad en beneficio de muy pocos y en detrimento de nosotros mismos, de la mayoría; sin embargo no nos damos cuenta de ello o actuamos como si eso no nos importa. Ninguna de estas dos acciones es inteligente.
Y continúo dándome perfecta cuenta de tantas cosas más. Una de ellas es que esto no tiene ni principio, ni final; no hay caducidad para esta capacidad de manifestar todo. ¡Feliz conciencia de esto!
“La mente es el único creador. Todo ha sido creado a través de la mente. Ella es completamente libre de crear un mundo por sí misma.”
Sivananda
Sirve, ama, da, medita, purifícate y realízate.
ÍÎÏÐ Ë ÑÒÓÔ
Autor: Fernando Jorge García Asomoza.
Tzakapu, Michoacan.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario