Todos somos únicos no hay dos idénticos
¿Podremos comunicarnos objetivamente con el diferente?
Cada ser interactúa con todo y con todos los demás; percibirlo desde el exterior de esas relaciones será solamente una conjetura.
El bebe llora y la mamá le acerca el pecho, el bebe lo toma, se calma y mama. ¡Qué sencilla es la esencia de la vida!
Sin embargo en nuestra vida social y política somos muy malos para dar el pecho y también incapaces de mamar. Por ninguna razón ofrecemos el pecho y sí se lo mordemos a quien por accidente lo acerca a nuestros dientes. Por eso nacemos sin dientes…
La gran verdad es que al crecer aprendemos que llorar no nos resuelve ya ningún problema de manera conveniente. Entonces vamos por otros caminos, todos ellos involucran de una u otra forma el usar la cabeza y nuestra energía para solucionar nuestros deseos, asuntos o negocios.
Hasta aquí todo iría muy bien y de forma natural, pero en este juego que es la vida ya se han puesto reglas para que unos abusen de los otros. Muy pocos pueden abusar de la gran mayoría. Esto dicen las reglas reales, pues el reglamento publicado tiene reglas hermosas pero totalmente mentirosas. Esto es; nos habla de justicia, de equidad, enumera derechos y obligaciones. ¡Patrañas! Diría Don Teofilito.
Añadido a lo anterior debe señalarse que se miente con la intención central de envenenar la comunicación, de alterar la mente y la conciencia. Se miente por mucho y no les importa pues desde el principio decidieron que no van a cumplir con nada de lo ofrecido, con nada de lo acordado.
Y así va corriendo el tren por la vía…
Nada parece tener sentido ni razón.
Regresa a tu centro, a tu interior, vuelve a tomar el mando desde ahí y gobierna tu mundo.
ÍÎÏÐ Ë ÑÒÓÔ
Autor: Fernando Jorge García Asomoza.
Nación Purépecha.
